El trilema de Anthropic: cuando una ganancia contable sostiene casi la mitad del beneficio de Amazon

El trilema de Anthropic: cuando una ganancia contable sostiene casi la mitad del beneficio de Amazon
El trilema de Anthropic: cuando una ganancia contable sostiene casi la mitad del beneficio de Amazon

En el tercer trimestre de 2025, Amazon presentó unos resultados que, en apariencia, reforzaban su imagen de solidez financiera en un entorno macroeconómico todavía exigente. Sin embargo, una lectura más cuidadosa de la cuenta de resultados revela una realidad más compleja y, potencialmente, más incómoda para el inversor atento. De los beneficios netos registrados en el trimestre, 9.500 millones de dólares —el 45% del total— procedieron de una ganancia no operativa asociada a la revalorización de su participación en Anthropic. No es un matiz contable menor: es un elemento que altera de forma sustancial la interpretación del beneficio por acción y su calidad económica.

Amazon ha invertido un total de 8.000 millones de dólares en Anthropic, con una participación inferior al 33%. Esta inversión se contabiliza bajo la norma ASC 321, que obliga a valorar los instrumentos de capital al valor razonable y a reconocer en la cuenta de resultados cualquier variación derivada de nuevas transacciones comparables, como rondas de financiación. El resultado es que el beneficio neto de Amazon queda expuesto a las oscilaciones de valoración de un activo privado altamente volátil, sin que exista una correlación directa con la generación de caja del negocio operativo.

La evolución de la valoración de Anthropic en 2025 ilustra bien esta dinámica. En marzo, la ronda Serie D fijó la empresa en 61.500 millones de dólares. Apenas seis meses después, una ronda secundaria elevó esa cifra hasta 183.000 millones. En noviembre, la entrada de Microsoft y Nvidia, con una inversión conjunta de 15.000 millones de dólares, impulsó la valoración hasta los 350.000 millones. Cada uno de estos hitos se tradujo, para Amazon, en un aumento inmediato de beneficios contables, pese a que no se produjo ninguna entrada de caja ni cambio estructural en su capacidad operativa.

Aquí emerge lo que puede describirse como el “trilema de Anthropic” para Amazon. Por un lado, el grupo no controla el principal evento que permitirá materializar el valor de su inversión: la salida a bolsa prevista para 2026. Por otro, la valoración está sujeta a expectativas extremadamente sensibles en un sector —la inteligencia artificial— donde los múltiplos pueden expandirse o contraerse con rapidez. Finalmente, el impacto en resultados es inmediato y significativo, tanto al alza como a la baja, debido al tratamiento contable. El beneficio reportado se convierte así en un reflejo parcial del apetito del mercado privado por la IA, más que de la ejecución del negocio de comercio electrónico o de la evolución de AWS.

El efecto sobre el beneficio por acción es especialmente relevante. Que casi la mitad del beneficio trimestral provenga de una ganancia no recurrente implica que los múltiplos a los que el mercado valora Amazon incorporan, de forma implícita, expectativas que no dependen del desempeño directo de la compañía. Si estas ganancias se excluyeran, la lectura de la rentabilidad sería sensiblemente distinta. El riesgo no es tanto la existencia de la inversión, sino la posibilidad de que el mercado extrapole como estructural un nivel de beneficios que, en realidad, está anclado a valoraciones privadas cambiantes.

Las expectativas de crecimiento de Anthropic ayudan a explicar el entusiasmo inversor. La compañía proyecta ingresos recurrentes anuales de 9.000 millones de dólares en 2025 y una horquilla de entre 20.000 y 26.000 millones para 2026. Son cifras ambiciosas que, de materializarse, justificarían parte de las valoraciones alcanzadas. Sin embargo, desde la óptica de Amazon, estos ingresos no se traducen todavía en flujos de caja propios ni refuerzan su balance operativo. El valor económico permanece latente, pendiente de un evento de liquidez que confirme o ajuste las expectativas actuales.

El mercado, quizá centrado en titulares de crecimiento y beneficios récord, puede no estar ponderando adecuadamente este matiz. Si la salida a bolsa de Anthropic se retrasa o se produce con una valoración inferior a la última ronda privada, el impacto negativo en los beneficios reportados de Amazon sería material. Del mismo modo, un debut bursátil exitoso, a valoraciones superiores, generaría nuevas ganancias contables significativas. En ambos casos, el desenlace depende de decisiones y condiciones que Amazon no controla directamente.

La señal clave a vigilar, por tanto, está clara. La eventual salida a bolsa de Anthropic en 2026 será el momento en el que el valor de la inversión se cristalice y separe definitivamente el beneficio contable de la creación de valor económico real. Hasta entonces, el inversor se enfrenta a una Amazon cuyos resultados combinan una ejecución operativa sólida con una dependencia creciente de activos de valoración volátil. No es una señal de alarma inmediata, pero sí una llamada a la prudencia analítica: no todo el beneficio tiene la misma calidad, y distinguir entre generación de caja y revalorización contable será determinante para interpretar correctamente el valor de la acción en el corto y medio plazo.

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