En bolsa, las grandes revalorizaciones rara vez nacen de un trimestre brillante. Suelen gestarse antes, cuando una empresa empieza a cambiar de piel mientras el mercado sigue mirándola con los mismos ojos de siempre. Eso es lo que empieza a suceder con Fluidra, una compañía que históricamente se ha entendido como un negocio industrial de equipamiento para piscinas, pero que está construyendo algo sensiblemente distinto: una plataforma digital apoyada en millones de dispositivos conectados y un incipiente modelo de ingresos recurrentes por software.
El primer elemento que sorprende es la escala. Fluidra ya opera con alrededor de cinco millones de dispositivos conectados en todo el mundo, apoyados en una arquitectura IoT desplegada sobre Amazon Web Services. Esta cifra, por sí sola, cambia el marco mental. Una cosa es vender bombas, limpiadores o sistemas de filtración; otra muy distinta es tener millones de equipos enviando datos, siendo monitorizados y potencialmente gestionados de forma remota. A partir de ese punto, la piscina deja de ser un producto aislado y pasa a formar parte de una red.
Este salto tecnológico no es accesorio. En muchos sectores, la conectividad masiva ha sido el primer paso para transformar negocios cíclicos y transaccionales en modelos más previsibles, con mayor recurrencia y más capacidad de capturar valor a lo largo del tiempo. En el caso de Fluidra, esta base instalada conectada abre la puerta a servicios digitales, mantenimiento predictivo, gestión remota y, sobre todo, software.
La segunda pieza clave es la estrategia en torno al segmento “inteligente”. La compañía ha reforzado su posicionamiento con una inversión relevante en Aiper, especializada en soluciones robóticas, y con la adquisición de Pooltrackr, una plataforma SaaS orientada a profesionales del sector. Pooltrackr permite integrar en un único entorno digital funciones críticas como ERP, punto de venta, contabilidad y conexión con hardware de testing. En la práctica, esto convierte el software en el centro operativo del negocio diario de muchos instaladores y mantenedores de piscinas.
El contexto de mercado acompaña. El segmento de sistemas inteligentes para piscinas muestra tasas de crecimiento claramente superiores al negocio tradicional. Mientras el mercado “clásico” avanza a ritmos cercanos al 8-9%, el ámbito inteligente lo hace a doble dígito, con previsiones en torno al 15% anual durante los próximos años. A esto se suma un dato especialmente relevante: la penetración global de soluciones como los robotic cleaners ronda apenas el 25%. Es decir, incluso sin ganar cuota, el crecimiento estructural de la categoría sigue teniendo recorrido.
Pero el verdadero punto de inflexión para el inversor no está solo en el crecimiento, sino en el tipo de ingresos que empiezan a emerger. El hardware se vende una vez; el software, cuando está bien integrado en la operativa del cliente, se utiliza todos los días. La incorporación de una plataforma como Pooltrackr sobre una base de millones de dispositivos conectados crea un ecosistema en el que el valor no reside únicamente en el producto físico, sino en la continuidad del servicio digital. En otros sectores, esta combinación ha dado lugar a dinámicas conocidas: mayor recurrencia, mayor visibilidad de ingresos y una relación mucho más estable con el cliente.
Aquí es donde aparece la disonancia con la valoración. Los múltiplos a los que cotizan tradicionalmente los fabricantes de hardware suelen moverse en rangos de 2 a 4 veces ventas. En cambio, los modelos de Plataforma como Servicio suelen valorarse muy por encima, habitualmente entre 6 y 12 veces ingresos, precisamente por esa recurrencia y escalabilidad. Fluidra, con un múltiplo en torno a 2,3 veces EV/ventas, encaja hoy perfectamente en la primera categoría. La pregunta implícita es evidente: ¿refleja ese múltiplo un negocio que empieza a incorporar software, datos y servicios digitales?
El ángulo interesante es que no hace falta que el software sea mayoritario para que tenga impacto. Si los ingresos recurrentes asociados a la plataforma digital alcanzaran apenas un 5% del total, en torno a 100 millones de euros, el efecto sobre el valor empresarial podría ser significativo si el mercado empezara a asignar a esa parte múltiplos propios del software. En ese escenario, una fracción relativamente pequeña del negocio podría explicar una parte desproporcionada del valor.
Desde la perspectiva del pequeño inversor, el insight no consiste en anticipar cifras exactas ni en proyectar beneficios futuros con precisión quirúrgica. Consiste en detectar cuándo una empresa deja de ser solo lo que era. En el caso de Fluidra, la combinación de conectividad masiva, crecimiento acelerado del segmento inteligente y una plataforma SaaS integrada sugiere que el modelo de negocio se está desplazando gradualmente hacia algo más cercano a una plataforma que a un fabricante puro.
A corto plazo, los números seguirán dominados por el hardware. A medio plazo, la relevancia estará en observar cómo crecen los ingresos recurrentes, cómo se profundiza la adopción de soluciones inteligentes y si el mercado empieza a distinguir entre ambas realidades. Porque cuando eso ocurre, los múltiplos suelen moverse antes de que el cambio sea evidente en la cuenta de resultados. Y ahí es donde, históricamente, se han generado algunas de las decisiones de inversión más interesantes.